
Ayer jueves desperté al medio día , atontado aún por la cogorza despechada de la previa noche me sentí un poco mal , minutos más tarde me sentí mucho peor , dolores de vientre afligían mi ya deteriorado organismo , sentí una ligera calentura a la altura de mi arrugado ombligo momento en el cual el dolor se agudizó freneticamente entonces mi mente de inmediato se transportó a 5 años atras cuando una desmedida ingesta de rancios chizotos asociados a un helada coca-cola hiciéron colapsar uno de mis intestinos ( no se si el delgado o el grueso para mi todos los intestinos son iguales ) cinco largos años despues el tormento volvía. En esa oportunidad yo me retorcía a causa del suplicio estomacal mientras mi preocupada madre insistía en llevarme a la sala de emergencias de algún hospital y en efecto así ocurrió . Llegamos al centro hospitalario ya de noche , pasamos por el control , la puerta de emergéncia y de pronto estirado en una camilla me encontré , boca abajo casi inconsiente a causa del dolor, cavilando solo imagenes abstractas , de pronto se introdujo en la habitación una persona que al verme en ese lamentable estado se acercó rapida y amablemente me pidió bajar mis pantalones y mis calzoncillos entonces así poder medir mi temperatura rectal , me negué concluyentemente, pero la doctora negociando con mi desesperación prometió un inyectable que desaparecería el dolor en segundos yo agobiado por el calvario incesante acepte. Relajate no te causará dolor dijo , mientras yo me sentía miserable , mi masculinidad tirada por la borda , culpables unos insignificantes chizitos y una infantil coca-cola . Ya con el termometro dentro de mi virginal anatomia la doctora con agelical voz mencionó el inyectable y sin darme segundo alguno de prepar mi mente al dolor incrustó en mi nalga derecha el bendito analgesico mas fué como que me apuñaló , como que algun motivo de venganza conducía su dura mano luego me pidió inhamobilidad por lo menos durante 30 minutos , que al volver ella retiraría el azqueroso instrumento de mi ya usurpado cuerpo para tomar nota de la fiebre intestinal , dicho esto se retiró. Mi dolor cesó , pero la intranquilidad de mi trasero era insoportable , miraba mi reloj casi 10 minutos habían pasado , solo 20 más . Diez minutos despues ya ni sentía el culo mio pues el frío propio del hospital congeló mis posaderas , con el frío tambien me llego la humillación pues un grupo de estudiantes de medicina ya me rodeaba , señalándome , mironeandome , fisgoneando en mi ridiculizado poto . Quince crueles minutos más de lo esperado duró la vejación estudiantil en total 45 mortificantes minutos tuve el orto (palabra argentina para mencionar al poto que me resulta muy comica) al aire hospitalario cuando gracias a todos los cielos apareció un doctor que me retiró el termometro rectal y se disculpó pues algún estudiante de medicina en su ansia de quitarme el dolor había subplantado a un profeciónal y me había abandonado culo al aire y termometro dentro en aquella camilla de emergencias. Me paré , me vestí , invadido por la colera no quise escuchar el diagnóstico de mi dolor y muy enfadado regresé a casa . Seis meses despues creyendo haber superado el incidente rectal me llegó un e-mail que textualmente rezaba así :
" tu culo sabrá perdonarme" -hola comprendo que ni imagínes de que se trata este e-mail pero hé de confesar que aquella noche en la sala de emergencias del hospital te ví mientras te quejábas de dolor intestinal y no pude resistir mis deseos de venganza , en un arranque de resentimiento femenino me hice pasar por medico , te bajé los pantalones y los calzoncillos vi tu bonito trasero e inserté aquel termometro que nisiquiera era de uso rectal , ojo la inyeccción que te propiné con algo de exesiva fuerza si era la recomendada para tu dolor , supongo que no habras podido sentarte unos dias despues de tamaña manipulación anal . Merecido te lo tienes , con un besito se despide de ti tu ex novia y estudiante de medicina a la que pusiste cuernos con una de sus amigas .
Aquella experiécia funesta provocó fobia de mi parte hacia los centros de salud , la verguenza que me ocacionó aquella traviesa estudiante perdurará en mi memoria por siempre no la volví a ver pero oiga usted señorita no se preocupe , cinco años despues mi culo ya le ha otorgado un oloroso pero verdadero perdon.
p.d: hoy me muero de dolor pero al hospital no me acerco.