lunes, 20 de diciembre de 2010

" MAESTRO "


Pasaron varias semanas ya de proclamarlo NOBEL en literatura y no me atreví a publicar nada al respecto pues me abrumaba ( y aun me abruma) la genialidad y el portentoso talento de Don Mario, hoy me aventuro a escribir algo haciendo a un lado la vergüenza de mi pequeñez gracias al mismísimo NOBEL quien respondió una pregunta lanzada por mi en el coloquio de la semana pasada en Lima - " Don Mario, a mi edad usted ya había publicado un par de novelas con mucho éxito, era de imaginarse que los lauros caerían por el peso de su pluma, que nos dice a los que tenemos tal vez más ganas que talento y habiendo perdido tanto tiempo deseamos emular una enésima de su trayectoria?"- " Mire Don Julio(risas) yo no he descubierto la pólvora, no he inventando ninguna forma literaria no soy el faro guia de futuros novelistas, lo veo a usted y me veo hace 50 años buscando respuestas y buscando caminos firmes, aventurese, escriba echado, sentado, parado, a cada momento , escriba hasta en las paredes, es el único consejo que puedo darle, uno puede lograr sus sueños solo si esta dispuesto a dar la vida por ellos."-
Me quebró el alma con aquella respuesta tan sensata para los presentes pero tan incolora para mi, pensé que lo había dicho por sonar amable y educado pero minutos más tarde cuando lo abordé en la entrada de un edificio del gobierno antes de otra ceremonia en su honor y le rogué por una fotografía a su lado mientras posábamos juntos en legendaria toma sin mirarlo y sin mirarme susurró " suerte jovencito en su mirada hay un universo, plasmelo con buena pluma"
Quedé perplejo, avasallado por tan amistoso deseo y entonces solo entonces quise y quiero con más ganas que nunca engendrar el universo de mi mirada en la literatura, lo haré solo porque me lo dijo usted y bueno también porque creo que es lo único decente que puedo hacer.
El premio pasó para mi a un segundo plano, no pensé que me recordaría pues mi pregunta había sido lanzada horas antes y no había sido tan importante, sueño despierto recordando aquel consejo, aquel momento, mi ansiedad colma mis cuadernos y ahora puedo decir que el primer paso lo di gracias a un verdadero maestro.