Llevo doce horas volando el cielo parece no darme buena recepción y nublarse mas, estas europeas nubosidades desbaratan mis intentos por observar las aguas del cantábrico que se evapora bajo mis pies y estos vapores camuflan el ibérico avión en el que viajo. Salí de Lima a toda prisa, tan rápidamente que no me di tiempo de hacer muchas cosas tan rápido que olvide muchas otras , algunas las omití por rigores del tiempo y deje a mi chica triste en la puerta de su casa, me beso deliciosamente con la pasión de siempre , enfundada toda ella en su precioso vestido rosa yo la abrace lloroso pero detuve el llanto a un centímetro por debajo de la manzana de adán, ajuste sus espaldas y mi pecho sintió sus delicadas curvas por ultima vez , mi plexo solar no quería dejar de sentir su cercanía, ella cerro los ojos y solo se dedico a besarme.
Desbocadamente llegue al aeropuerto capitalino y en pocos minutos ya me encontraba cruzando el Océano Atlántico , desparramado en mi asiento percibí la misma nostalgia que me asalto la mañana que les dije adiós a papa y mama en Cusco , claro no llore pues me hice el duro, tan modosa esa despedida fue que me partió el alma y creo que las despedidas han de ser así cuando dejas personas amadas atrás , una despedida feliz es sinónimo de poco o nulo afecto, el no llorar es tan superficial y plástico que me dan arcadas afectivas de solo imaginarlo. Con el corazón medio remendado llegue a Lima , la inmunda capital de mi Perú, inmunda claro para un provinciano como yo al que no le agrada salir de casa , que prefiere dormir largas siestas acompañado de algún ruido televisivo o algún noticiero radial, tan buen provinciano soy que a cada noticia mala proveniente de otras ciudades las acompaño de la clásica frase "felizmente Cusco es una ciudad tranquila" frase que acaso alguna vez fue cierta a cabalidad pero que día a día se torna mas mentira y embustera. Tan buen provinciano soy que detesto los ruidos fuertes, la contaminación, los tráficos, los asaltos, la polución y las muchedumbres. Tan aplicado provinciano soy que hablo mal de la capital peruana, Lima, aunque en realidad no sea pésimo lugar, aceptemos que es vulgar no obstante mi labor de calumniador provinciano obstruye buenas veces el paso de la veracidad. Lima me da nauceas por mis depresiones por mis soledades por los malos ratos pasados en esa ilustre ciudad. En Lima hago alarde de buen comportamiento y elegante proveniencia pero luego termino
siendo el clásico provinciano hipócrita y criticón al mango. Habiendo dejado tristes a mi familia y a mi chica no me queda mas que pedirles una sincera disculpa por separarme de ellos , no es que los deje los abandone o no me importen mas bien me alejo pues siento el llamado de otras tierras, siento que mis locuras y manías se desatan en mi interior y el Perú no es lugar para escupirlas porque el Perú no necesita un loco mas criticando Lima . Yo me voy a escupir y criticar otros lugares. Juro que estas disculpas no contienen hipocresía .
Ligeramente diviso las costas francesas una vez que ya salí de Madrid , costas que estas putas nubosidades europeas de vapor de agua cantábrica ocultan con mayor recelo cada vez. En mi reloj de muñeca las 12:04 (hora peruana)en el recuerdo la hora española , en mi teléfono móvil la hora londinense pero en mi interior un desface de tiempos que hacen bailar al presente al pasado al futuro con mi hipocresía provinciana mi capacidad de criticar mis manías mis locuras y al centro del baile como estrella principal este loco amor por ti . Me altera la seguidilla de sacudones que sufre el avión la aeromoza nos dice que son bolsas de aire como baches en el camino le digo que deberían parchar esos baches o tomar otra ruta sin bolsas de aire, otro sacudón me hace callar, me dicen que abroche mi cinturón pero eso como carajos podría ayudarme? al que deben inmovilizar es al avión que en lugar de volar va dando brincos. No se si el vuelo Lima-Madrid fue con sobresaltos semejantes pues en ese vuelo y en acto preventivo sabiamente bebí cuatro botellas de vino tinto apenas iniciado el vuelo, el tinto me hizo el favor de apagarme la conciencia durante nueve horas, lastima que en este vuelo Madrid-Londres no sirvan ese vinito tinto que me hizo soñar contigo mi amor. El piloto informa que procederá con el aterrizaje pero yo digo que será un aterrizaje forzoso por como se mueve el avión por el peligro por la melancolía sin mi chica amada sin papa sin mama sin hipocresía sin pizca de talento del piloto y sin el rico vinito tinto que me hace
soñar contigo mi amor y en esos nuestros felices días limeños.